Blanco…
Un blanco puro e inmaculado apareció en sus sueños más profundos…
Una luz centellante que le evitaba querer cerrar los ojos.
Lo deslumbraba y lo atraía más que nada en otro momento
Una persona deslumbrante. Una que trajo una magia sorpresiva y arrasadora a sus sueños.
Sin quererlo se los arrebato y se apropió de ellos, apareciendo en cada uno, fugaz y maravillosa como toda su naturaleza.
Maravillado escucho su risa, proviniendo de lo profundo de su estómago como hace mucho no lo hacía…
Una carcajada jovial y llena de vida, fugaz y muy escurridiza, tal como quien la había hecho llegar…
La pequeña y dulce magia de un hada sin alas y sin varita…
La magia de el dulce fuego encendido con un aliento