Temiendo por nuestros sueños y dejándolos escapar a la mas leve aparición…
Corriendo tras ideas vanas y fáciles, que rondan en la mente de cualquiera; por su culpa…
Viéndonos intimidados por el mas pequeño atisbo de su presencia… Maldito miedo
Muy por dentro siempre nos acompaña, lo sepultamos tras capas de tierra y cemento, todo para que no nos alcance…
Y lo olvidamos, lo dejamos atrás por un breve tiempo en que abrimos los ojos y miramos alrededor.
Vemos lo bello y lo perfecto que es todo…
Y caemos de nuevo.
Lo imaginamos apareciendo detrás de cada esquina, mientras perseguimos nuestros sueños…
Observamos atentos por el rabillo del ojo para esperar no encontrarlo acechándonos, listo para arruinar cualquier meta que persigamos…
Lo culpamos de nuestros fracasos, y también de no tener el suficiente arrebato para seguir nuestro camino a pesar de todo…
Pero entonces cerramos los ojos a petición del mundo…
Y nos sentimos caer…
Nos precipitamos a un vació que no esperábamos encontrar bajo nuestros pies, tratando de aferrarnos a todo y todos.
Observamos temerosos como las luces, de un momento a otro, se vuelven difusas y lejanas.
Lo culpamos de nuevo, sin darnos cuenta de que el no estuvo nunca detrás de cada esquina…
Nunca nos siguió y se quedo allí donde lo dejamos, quieto y taciturno, esperando que en algún momento volviéramos por el para que nos ayudara a crecer y correr mas rápido…
Nos desgarramos la garganta gritando para que alguien nos socorra en aquel abismo, pero la única compañía que nos queda es la suya…
El maldito miedo, que no tuvo la valentía de seguirnos ahí donde íbamos, y que nunca, tuvo el arrojo a advertirnos, del gran peligro que corríamos al dejar los ojos cerrados y seguir caminando.
El maldito miedo, que después de caer te enseña a escalar sabiendo que lo dejaras sepultado de nuevo.
Sabiendo que no te atreverás a sacarlo de aquel agujero, por “miedo” a que arruine tus planes…
El ,que nunca tiene el valor para darte el mejor consejo, se lo guarda por si algún día se lo pides…
Por que si nunca tienes miedo por tus sueños, nunca fuiste merecedor de ellos…