Silencioso y quieto estaba sentado sobre una improvisada silla compuesta de una gran piedra, atento al pequeño susurro del mundo, esperando escucharlos en el lugar mas desprovisto para escuchar que nadie podía buscar.
Esperaba así poder descubrir lo que nadie mas se atrevía, y de paso hacia una de mis cosas favoritas en la vida.
Ignorar el paso del tiempo, mi “pasatiempo” favorito, contando con los dedos los segundos que creía pasar escuchando, para después descubrir que habían sido horas y no segundos…
Que concepto tan frágil, desbaratado por un solo ser haciendo algo tan trivial como escuchar.
Escuchando con atención, me percato de una melodía que antes no estuvo en la gran orquesta que danzaba a mi alrededor, cierro los ojos y saco de mi cabeza todo lo que en ese momento rondaba por ahí para poder escuchar mejor lo que seria aquel sonido…
Excepto su rostro…
Un graznido, en alguna parte de aquel pequeño parque en la jungla de la ciudad, llego a descansar junto conmigo un cuervo.
Al ser mi ave favorita estaba dispuesto a tomar mi cámara y capturar su esencia
con ella, seguí a mis oídos y así después de un par de lo que parecieron minutos termine encontrándolo… El cuervo sorprendido por los pasos de su nueva compañía elevo el vuelo presurosa
Sorprendido por lo desagradable que era mi compañía para aquel cuervo solté una carcajada al aire… Y estuve seguro de que entonces asuste a todos y cada uno de los secretos que perseguía y que el mundo estuvo a punto de desvelarme.