-Vamos chicos, medianos y grandes, acercaos a escuchar una historia mas antigua que las estrellas que hoy vemos en este hermoso cielo…-.
-¿Podemos quedarnos a escuchar tío?-.
-No se si sea buena idea… Tu madre no estuvo muy contenta la ultima vez que nos retrasamos-.
-Vamos tío, la historia esta comenzando!!-.
-Hey!!. Esta bien solo no sigas tirando de mi o caeremos al suelo!…–.
–Tomen asiento, el suelo es cálido, y no abra un segundo lugar en que escuchen esta historia… Paso de mis ancestros a mi y yo hoy la compartiré con ustedes por que deberían saber la verdad…-.
Hace mucho en una noche sin nombre se reunirían antiguos amigos, distanciados por el trabajo y riñas mas antiguas que el primer beso… Se verían en un claro, un lugar en que solo ellos y nadie mas podía entrar, el claro tenia un nombre en ese entonces… Pero ese nombre fue olvidado hace siglos y ahora nadie le da importancia…
Así fue… Como en una noche sin nombre, alrededor de una hoguera sin llama, se reunirían Los Seres Fuera De La Comprensión.
Entre ellos yacía El Tiempo, el mas orgulloso de todos, gracias a el podían disfrutar de aquella reunión, se había tomado la molestia de detenerse, y no perdía oportunidad para restregárselo en la cara a sus amigos.
Al lado de el, estaba El Amor, visceral y apasionado tal y como lo conocemos, dulce y complaciente con todos había llevado a su hermana.
Ella… La Tristeza, oculta a la sombra de un árbol, observaba arriba de ellos, en donde yacía su única y mas fiel amiga… Ella que siempre estaba ahí.
Descendiendo del mismo lugar a donde veía La Tristeza, venia El Cielo, la mitad de una pareja ligada por el primer hilo rojo de la historia, siempre peleados por banalidades…
En ese mismo momento emergió de entre los suelos La Tierra, única y hermosa… Pareja del cielo y sustento para todos.
Fue entonces que estuvieron reunidos todos que se dispusieron a hablar de las razones que esa noche los reunían allí…
El primero en hablar fue El Amor…
-Hoy nos reunimos aquí por cuestiones que están dentro de nuestro conocimiento, pero que decidimos ignorar…-.
El Cielo secundo las palabras del amor…
–Los humanos… Están dañando todo lo que tocan, y Tristeza podría ser la única que estaría feliz con esto si no fuera por su naturaleza-.
Lo dijo con veneno en la lengua, tratando de dañarla, pero La Tristeza acostumbrada a esto siguió ignorando aquella conversación.
El Cielo a punto de decir algo mas, fue interrumpido por la única que tendría palabra aquella noche… La Tierra… Hablo con voz pausada y melodiosa…
-O mi dulce Cielo, se que te preocupas por mi mas que cualquier otro esta noche, pero Tristeza no tiene la culpa de nada de esto y aun que su naturaleza sea la de “Dañar” como la catalogan mucho en realidad ninguno de nosotros podría estar aquí esta noche si no fuera por ella-.
Para sorpresa de todos allí esas fueron sus palabras y no otras… Pero aun había otra sorpresa…
Pasando inadvertido entre los arboles de aquel claro se encontraba un ser que no debería estar ahí… Alguien que no sabia que esa noche desvelaría uno de los mayores secretos del mundo…