Entre polvo y ruido empezó todo, perdida yacía la interprete de esta pequeña historia.
Buscando a tientas y con los ojos blancos el lugar de donde llegaban aquel sollozo… Fue así que encontró a La Tristeza.
Sentada con la cabeza entre las rodillas siempre llorando; La Luna sonriente y silenciosa se acerco a su oído hasta que su aliento lo rozo y entonces le contó un secreto que hasta el día nadie mas que ellas conoce…
En ese mismo instante y en otro lugar se creaba su hermano, El Amor, llegando solo a ese polvo y ruido…
Confundido y pensándose solo en aquel páramo lloro durante horas…
Así el solo, confundido y visceral, pacto consigo mismo, que todo lo que el viera como amor… Comenzaría con lagrimas y acabaría con ellas… Creyéndose el creador de La Tristeza y sintiéndose culpable por haberla “creado” así… Sin saber nunca la verdad detrás de su hermana…
No se si considerar esto un poema… Pero lo escribí en mi libreta así que…