Las sombras me rodeaban mientras mis pasos resonaban en aquel lugar, poco a poco me adentraba mas en mi azaroso ser…
Pero inesperadamente y contra todo pronostico, me di cuenta pronto que en el negro suelo comenzaban a aparecer hojas… Si, hojas verdes, aun que algunas estaban secas, la mayoría eran de un tono verde brillante.
Como si acabaran de ser cortadas, algo la verdad muy sorprendente, pues cerca no parecía haber ningún árbol; claro que también podría ser un capricho del viento inexistente en ese lugar.
No tenia nada que hacer mas que avanzar y avanzar, con eso en mente, enrede la rosa de plástico en mi muñeca y comencé a recoger las hojas mas secas que había por ahí…
Mientras recogía aquellas hojas me percate que en los bordes de mi visión siempre parecía haber parado alguien, las primeras veces que lo note voltee rápidamente, pero no había nada.
Las veces siguientes solo lo empece a ignorar, claro que era espeluznante, pero parecía ser mas mi mente en conjunto a la tensión silenciosa del ambiente… Tal vez a ustedes el silencio les parezca relajante, y aun que no sea así, simplemente no les causa molestia alguna.
Pero el silencio que siempre me a rodeado cuando estoy solo… Es mas espeso, por describirlo de alguna manera, es como estar debajo del agua; sientes una presión proviniendo de todos los lados al mismo tiempo, y al final si pasas demasiado en aquel lugar, estas casi seguro que el aire saldrá de tus pulmones involuntariamente.
Con aquella sensación como única compañía me concentraba lo máximo posible en recoger las hojas, ya había tenido que dejarlas apiladas juntas dos veces para cuando aquel ruido apareció; como una respiración, aun que lenta y pesada.
Comúnmente lo habría ignorado como paranoia, pero estaba completamente seguro de que se escucho detrás de mi.
Claro no podíamos empezar este viaje tranquilos y solitarios.
No, yo nunca había sido así… Era obvio que mi interior tampoco estaría solo